viernes, octubre 16, 2009

La Negra Mercedes le cantará siempre a la vida


Foto: Mercedes Sosa

Daniela Saidman

Hay voces y hay sueños que perdurarán mientras la historia sigan escribiéndola los pueblos. Hay palabras que nacieron para quedarse, porque en ellas habita lo más hondo y lo más alto de las gentes y sus anhelos. Hay cómo no, dolorosas despedidas y largos desconsuelos, y hay siembras que germinan infinitamente en los días por vivir.

Y así es la voz de Mercedes. Porque a la Negra aprendimos a quererla de la mano y los discos de nuestros padres, en las largas reuniones, en la vida que era, en la que queríamos que fuera.

Ella y toda la fuerza de los pueblos de esta América tan poco nuestra vivirá siempre en la memoria de éstos que fuimos y que de alguna seguimos sobreviviendo, como cantaba, como canta La Negra.

Cada Madre de Plaza de Mayo es Mercedes, cada niño, cada niña, cada anciano, cada joven capaz de levantar una bandera de lucha, cada pueblo en revolución, cada intento de liberación es Mercedes. Cada sueño de todos, cada canto libertario, cada grito, cada memoria es Mercedes. Por eso vive y vivirá siempre, porque con ella muchas y muchos aprendimos el canto de esta tierra, su voz nos enseñó a ser rebeldes y soñadores, porque cada uno de sus cantos acompañó los nuestros.



LA TUCUMANA

Haydée Mercedes Sosa nació en San Miguel de Tucumán, el 9 de julio de 1935. Un hogar humilde cobijó sus primeros años y precisamente de allí viene su apego por el arte del pueblo.

En octubre de 1950, con el seudónimo de Gladys Osorio, ganó un certamen radial, cuyo premio era un contrato por dos meses de actuación en la emisora.

Una década después, el nombre de Mercedes Sosa ya estaba comprometido con el canto popular, integraba el Movimiento del Nuevo Cancionero, una corriente renovadora del folclore, que surgió en la provincia de Mendoza.

En esos años, diversos escenarios abrían sus telones para recibir su canto. Fue cuando La Negra grabó su primer disco: “Canciones con fundamento”.

Y en el Festival Nacional de Folclore de Cosquín, en 1965, Argentina pudo conocer a esta cantante.

En marzo de 1966, grabó “Yo no canto por cantar”, tal fue la aceptación de este disco, que siete meses después, fue invitada a grabar “Hermano”. A fines de 1967, La Negra hizo conocer “Para cantarle a mi gente”, un disco que acumuló un importante caudal de poesía argentina y latinoamericana.

En abril de 1967 se había presentado en Europa y Estados Unidos con exitosas actuaciones en Miami, Lisboa, Porto, Roma, Varsovia, Leningrado, Kislovo, Sochi, Gagri, Bakú y Tiflis. Durante esa gira conoció a Ariel Ramírez quien le propuso, de inmediato, ser la voz de “Mujeres Argentinas”, trabajo que se concretaría en 1969, luego de la aparición de “Zamba para no morir”, una recopilación con los temas de mayor trascendencia grabados hasta ese momento, y “Con sabor a Mercedes Sosa”, en el que registró por primera vez “Al jardín de la República”.



CANCIÓN DEL COMPROMISO

Después de haber grabado “La voz de Mercedes Sosa”, “Homenaje a Violeta Parra” y “Hasta la victoria”, un disco lleno de canciones cargadas de contenido social y político. "Mercedes Sosa" y "Traigo un pueblo en mi voz", aparecieron en 1973. En 1977, "La Negra" le rindió un homenaje a uno de los grandes compositores y cantores populares argentinos con "Mercedes Sosa interpreta a Atahualpa Yupanqui". El clima político que vivía el país cada vez se sentía más opresivo.

En 1979, se editó "Serenata para la tierra de uno". Aún en medio de la violencia que sacudía a Argentina, Mercedes seguía cantándole a la vida. El hostigamiento y el cerco que se fue formando en torno de ella la obligaron a exiliarse. Ese año fue detenida en la ciudad de La Plata junto con todo el público que había ido a verla cantar. Ese mismo año se instaló en París y en 1980 se mudó a Madrid.

Aunque supuestamente, Mercedes podía entrar y salir del país, porque no tenía causa judicial alguna, no podía cantar. Pudo regresar a un escenario argentino el 18 de febrero de 1982, un par de meses antes que la dictadura se embarcara en la Guerra de Las Malvinas. El régimen militar que desde poco más de un lustro atrás sometía al país, había comenzado a agonizar. En el Teatro Ópera de Buenos Aires realizó más de una docena de conciertos.

Con estas actuaciones Mercedes no sólo se reencontró con su público de siempre, sino que allí la vieron por primera vez miles de jóvenes que desde entonces la convirtieron en su voz. Poco tiempo después regresó definitivamente a su país.



REGRESO

A finales de 1983, se conoció "Mercedes Sosa", un disco en el que grabó varias canciones que serían algunos de sus grandes éxitos: Un son para Portinari, María María, Inconsciente colectivo, de Charly García, La maza y Unicornio, de Silvio Rodríguez, Corazón maldito, de Violeta Parra y Me voy pa'l mollar, junto con la cantante Margarita Palacios.



EN DEMOCRACIA

Como productora, organizó Sin fronteras, uno de los espectáculos más importantes presentados en Argentina, en el que reunió en el estadio Luna Park de Buenos Aires, a siete cantantes latinoamericanas: las argentinas Teresa Parodi y Silvina Garré, la colombiana Leonor González Mina, la venezolana Lilia Vera, la brasileña Beth Carvalho y la mexicana Amparo Ochoa.



RECONOCIMIENTOS

A lo largo de su trayectoria Mercedes Sosa fue declarada Ciudadana ilustre de Tucumán, recibió la Orden del Mérito de la República Federal de Alemania; la Medalla al Mérito Cultural del Ecuador; la Placa de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, Perú, en reconocimiento a sus 30 años de difusión del canto latinoamericano; el Premio ACE 1993, por su disco "Sino" y el Martín Fierro 1994 al mejor show musical en televisión, así como también recibió el Gran Premio CAMU-UNESCO 1995, otorgado por el Consejo Argentino de la Música y por la Secretaría Regional para América Latina y el Caribe, del Consejo Internacional de la Música de la UNESCO; el Premio de la UNIFEM, organismo de las Naciones Unidas; Konex de Platino 1995 a la Mejor Cantante Femenina de Folclore y Konex de Brillante a la Mejor Artista Popular de la Década. También el Gobierno del Estado de Rio Grande do Sul le otorgó la Medalla Simöes Lopes Neto en honor a sus méritos artísticos y personales puestos al servicio de la unidad de los pueblos.



MEMORIA VIVA

La Negra Mercedes dedicó su vida a cantar la tierra y sus gentes. Por eso su voz jamás dejará de estar presente, de ser una bandera que baila con el viento de los tiempos por venir. En ella se hicieron universales otras voces y otras palabras. En ella siguen anidados y anudados los mejores sueños latinoamericanos.

En ella cantan todas las voces y toda la América. Mercedes es territorio de lo posible, de esa Patria que hecha jirones se crece en las ganas y en las luchas.

Es cierto, despedirse a veces es una herida abierta, Mercedes estando ya no estará. Pero cada vez que alguien cante sus canciones dirá presente, porque ella siempre le cantará a la vida. “Gracias a la vida que me ha dado tanto, me ha dado la risa y me ha dado el llanto, así yo distingo dicha de quebranto, los dos materiales que forman mi canto, y el canto de ustedes que es el mismo canto, y el canto de todos que es mi propio canto… Gracias a la vida, gracias a la vida”.

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