lunes, mayo 05, 2008

LA MÍSTICA DEL DECIMISTA



Por: Fidel Alcántara Lévano - Perú-

El verbo decimístico, se torna rico en matices, cuando el ser se espiritualiza bajo bondades divinales de toda índole según sus ideas y creencias, lo que le da eterna efervescencia natural según la inmensidad de su fe. Es cuando la ofrenda poética adquiere profundidad y apertura nuevos horizontes de paz y amor sobre la faz de la tierra. Es que la creación literaria y todo el arte integral y las acciones y realizaciones más sublimes de la vida, es el máximo fruto de la inteligencia superior del hombre. Es que si por no ser contemplativo, reflexivo; emprende el difícil viaje en este caso específico, de la estrofa decimal Iberoamericana; su creación resultará superficial, inconsistente y no llegará a las entrañas en todo su esplendor por no tener esencia, ni base inspirada en la vida misma. Más si sucede lo contrario, resulta una creación inmarchitable en el tiempo y el espacio por ser una de las grandes disciplinas motivadoras de las cualidades comunicativas del hombre. Es que la persona, si es vacía en alma, cuerpo y mente ¡Que podría ofrendar para la posteridad? Con una lúcida meditación sobre el entorno donde se realiza el ser humano, en su vibrante cielo interior, se va edificando el venero literario que aparece en cada motivación, ante el estímulo exterior que determina la acción de escribir y se crea el inmenso manantial del verso encantador.

Es por eso que el poeta popular, en su aparente oficio vano, es un excelente conocedor de las costumbres humanas y de los secretos y misterios que encierra el planeta y del hombre que lo habita. De ahí que esta avidez por el conocimiento en toda su dimensión, genera en el ser, una fuente interminable de creación poética, que hace nido en el ser, reforzando el innatismo propio de algunos seres favorecidos por la providencia o de los que a fuerza de tesón y voluntad, edifican su norte literario. De ahí que no es una persona común y corriente. Es el reflejo de su amor a la vida que le da la patente de ser escritor de realidades infinitas, después que todo el saber adquirido es procesado por el computador biológico y energizado por la bondad del ser. No es la cosecha de la casualidad, del oportunismo, de la desocupación, de la suplantación del talento. Es el producto final de una humanización que empieza desde antes de nacer y que no termina ni con la muerte al ser parte de la existencia. Por eso el mar, el campo, el aire, todo el medio ambiente y el conocimiento de sí mismo y de los demás en su totalidad, origina una mentalidad lucida, capaz de transformar el lenguaje con que se habla cotidianamente, en todo un ramo perfumado de palabras bellas que visualizan panoramas de ventura y despiertan las ansias de vivir cerca de la magia de un poema. En este sentido, el artista; según mi humilde opinión, es un elegido, un privilegiado por las fuerzas sobrenaturales de dimensiones ocultas que se posan en ciertos seres y se plasman, previa divinización de sus almas; en auténticos difusores de un arte que a pesar de la época y el modernismo deslumbrante, no muere, ni morirá tampoco, por nacer de la misma fuente donde se origina las más grandes hazañas y conquistas del ser. Por eso marcha inmarcesible, dejando huellas indelebles para la posteridad, hasta en los rincones mas alejados de la tierra, irradiando su halo celestial, despertando nortes de felicidad, cimentando los pasos terrenales, haciendo la vida más llevadera, unificando al ser con el firmamento que lo a coge y generalmente sucede en aquellos, que en una muestra de capacidad; saben muy bien , cuál es su verdadero rol en esta vida pasajera sobre el lomo de la tierra; por lo que se convierten sus resplandores en patrimonios culturales de la humanidad por los siglos de los siglos.