Thursday, March 10, 2011

Obama y el Imperialismo



Por José Guillermo Mártir Hidalgo


La predicción apocalíptica sobre el colapso del Sistema Capitalista viene desde los años treinta del Siglo Veinte. La crisis de esa época fue superada a través de reformas de cariz socialista, las cuales eran gestionadas por el Estado. Ésta forma reformista del capitalismo, estuvo boyante desde la década los treinta a los años cincuenta del Siglo Veinte. A principios de los setenta, ésta forma de economía de mercado mixta estuvo a punto de hundirse. Actualmente, la Globalización es la última respuesta a la propensión del sistema hacía las crisis.


Las dimensiones sociales de la crisis se plasman, en el rápido crecimiento de la polarización de la riqueza y el desempleo y pobreza que le acompañan. Las desigualdades crecientes, están ligadas a las reformas políticas neoliberales adoptadas por los países. Hay que hacer notar, que los países que no se han visto sometidos a las reformas del Fondo Monetario Internacional (FMI), ni han sufrido las reformas neoliberales del Banco Mundial (BM), han reducido sus desigualdades y experimentado altas tasas de crecimiento.


El componente crítico de éste “Orden Económico Mundial” fue inaugurado en Bretton Woods en mil novecientos cuarenta y cuatro. Estos organismos financieros internacionales, han alimentado la expansión del capital especulativo. Por esto, la economía real empezó a moverse de crisis en crisis: rápidos movimientos de grandes sumas, buscan especulación a corto plazo, socavando los procesos productivos.


Fue el Banco Mundial quien asumió la responsabilidad de diseñar el nuevo desarrollo capitalista en el que se basa la Globalización: medidas para estabilizar la economía, privatización de los medios de producción y de las empresas estatales, flexibilización de la normativa que regula la actividad económica, reforma del mercado laboral y disminución del aparato estatal.

RENOVACIÓN DEL IMPERIALISMO NORTEAMERICANO
La Globalización, basada en el modelo neoliberal de desarrollo capitalista, es una nueva forma de imperialismo que permitirá a Estados Unidos, restablecer su hegemonía sobre el orden económico mundial. James Petras y Henry Veltmeyer, expresan, en su obra, “El Sistema en Crisis: dinámica del capitalismo de libre mercado”1 , que los ataques a Afganistán e Irak, son un intento de parte de Estados Unidos, por revertir el declive relativo de su imperio y restablecer su hegemonía. El problema, dicen estos autores, es que éste resurgimiento de la construcción imperial, se hace en un momento de creciente recesión, lo cual es una estratégica problemática.


La Doctrina Bush intento proyectar el poder militar norteamericano a nivel internacional, con lo cual buscaba obtener el necesario apoyo interno, forzar a Europa y a Asia a seguir ésta línea de actuación y apoyarla e intimidar a los adversarios. Y es que en los últimos veinticinco años, el capitalismo norteamericano ha evolucionado desde una forma industrial regulada a otra especuladora y cleptómana. Siendo el aspecto más importante en ella, la autonomía del Pentágono en la construcción imperial actual.


La proyección imperial norteamericana comienza a fines del Siglo Diecinueve. Desde finales del Siglo Diecinueve hasta los años treinta del Siglo Veinte, la política estadounidense fue, su consolidación como potencia mundial. Desde la “Crisis del Veintiocho” hasta la participación de los Estados Unidos en la Segunda Guerra Mundial, hubo un periodo de consolidación.

Finalizada la Segunda Guerra Mundial, se explayo la política imperial del gobierno norteamericano. Impone a Europa su “Plan Marshall” y la propuesta de Kennedy para América Latina fue la “Alianza para el Progreso”, a través de la cual, se profundizaron los paradigmas políticos de la “Guerra Fría”. Con la “caída del Muro de Berlín”, el sistema capitalista norteamericano, incursiona en los estadios superiores del imperialismo.


La Globalización y el Nuevo Imperialismo Norteamericano, han dado origen a movimientos de resistencia y a fuerzas de oposición, aglutinadas en el “Movimiento Anti-Globalización”. Dentro de éste encontramos dos corrientes de pensamiento: los que apuestan a la reforma del sistema y los grupos anti capital. Dentro de la lucha anti corporaciones y anti capital, ésta corriente le apuesta a que la lucha no debe ser a través de las elecciones, sino, en la fábricas. Consideran, que las huelgas en los lugares de trabajo son más efectivas que las manifestaciones en las calles.


Esto porque inicialmente, la lucha contra la Globalización y el Capitalismo se hizo a través de una “Política Callejera”, donde participaban obreros, empleados públicos y jóvenes. La plataforma de lucha contra la Globalización y el Capitalismo, surge de las injusticias del Nuevo Orden Imperial y de las Organizaciones Financieras Internacionales.


En América Latina, los movimientos extraparlamentarios y no la vía electoral, han sido el camino para crear formas de representación democrática. A partir de la década de los ochenta, cobran relevancia los movimientos de campesinos y trabajadores sin tierra y los movimientos de guerrilla rural. En Latinoamérica, los destacamentos de avanzada de los movimientos campesinos se caracterizan por la autodeterminación, el anti imperialismo y la oposición al neoliberalismo.

Igualmente, la lucha popular indígena ha sido protagónica contra el neoliberalismo y el capitalismo global. Y los movimientos masivos de trabajadores desocupados a causa de la proliferación del trabajo precario, el crecimiento del sector informal y el aumento del número de desempleados, puede llevar a conseguir concesiones del régimen. Argentina, dicen Petras y Veltmeyer, fue un caso testigo de la eficacia y las fallas del enfoque neoliberal.


Sergio Rodríguez Gelfenstein, en su artículo, “No existe imperio bueno: la Política Exterior de Barack Obama para América Latina y el Caribe”2 , opina, que no es la primera vez que un Presidente Demócrata asume la responsabilidad de salvar a su país en tiempos de crisis. Franklin Delano Roosevelt, inyectó recursos de finanzas públicas para salvar la economía privada y para América Latina, diseño la política del “Buen Vecino”. Hoy, afirma, ante la crisis del capitalismo en Estados Unidos, asistimos a una nueva política del “Buen Vecino”.


Rodríguez Gelfenstein cita a Tom Barry, del “Center for International Policy” de Washington, quien justifica ésta política. Barry dice: “la política del Buen Vecino servirá para fomentar el desarrollo político y económico a través de la región”. La verdad es, que con ésta política, se quiere salvar al capitalismo y tener asegurado su patio trasero.


En la práctica, Obama está promoviendo una “Nueva Alianza de las Américas” con algunos países y no con aquellos que han adoptado políticas de izquierda. Además, Estados Unidos mira a Brasil, como una potencia subregional y hará todo lo que este a su alcance, para que ese potencial de liderazgo se ejerza con él y no contra él.


Una Política de primer orden es, evitar que los conflictos de los carteles de la droga con algunos Estados Latino Americanos, como México, no penetren sus fronteras. Con respecto a Colombia, Rodríguez Gelfenstein cree que Estados Unidos, va a seguir financiado la guerra sucia a través del Plan Colombia. Cuba, expresa, ha dejado de ser tema de carácter internacional para Estados Unidos. Y con respecto a Venezuela, opina que no habrá cambio de su sucesor a través de los planes de desestabilización.


Miguel Ángel Del Pozo, es su artículo “Obama: Renovemos el Liderazgo Mundial del Imperialismo Norteamericano”3 , considera que Barack Obama no se puede considerar que es un “afro americano”. Los afro americanos son descendientes de esclavos africanos que trabajaban en las plantaciones. Obama, es descendiente de un emigrante keniano. Por éste hecho, afirma Del Pozo, Barack Obama no es el ciudadano tradicional norteamericano. Por esto, explica, Barack Obama tiene la necesidad imperiosa de demostrar que es más yanqui que los yanquis. En su discurso como Senador y Pre Candidato del Partido Demócrata, llamado “Renovando el Liderazgo Americano”, señala, que para renovar el liderazgo americano, se debe comenzar a trabajar en revitalizar a los militares. Ésta intención, está relacionada con las realidades geopolíticas que han profundizado las contradicciones, dentro de los paradigmas del sistema capitalista.


La agencia cubana Prensa Latina, en la nota “Lula lamenta que Obama mantenga visión imperialista de Estados Unidos sobre Latino América”4 , cita declaraciones del ex presidente brasileño, Inacio “Lula” da Silva, quien sostiene que “los estadounidenses no tienen una visión optimista hacía América Latina, siempre hubo una relación de imperio con los países pobres”. Presa Latina señala, que en la Cumbre de Las Américas, celebrada en Trinidad y Tobago, no cambio nada la visión estadounidense hacía América Latina.

LA RUTA PRESIDENCIAL EN AMÉRICA LATINA.
Emiro Vera Suárez, en su artículo “Latinoamérica, reina de la pasarela”5 , percibe, que en la próxima gira de Barack Obama a Latino América, hay complicidad grave de la derecha de los países latinoamericanos con el gobierno norteamericano. Para éste autor, la ruta presidencial persigue dos cosas: buscar el método más eficaz para llegar a la amazonia, entiéndase recursos, y revisar el gasto presupuestario norteamericano, para derrotar los signos izquierdistas.

Vera Suárez sigue viendo en la ruta presidencial de Barack Obama, la política intervencionista norteamericana, que se prolonga en el tiempo. En Sudamérica, dice nuestro citado, Barack Obama encontrara el verdadero respaldo al Presidente Chávez. Éste año, cita, hay dos eventos fundamentales para el Sur: la definición candidatural de Hugo Chávez y la definición del gobierno peruano. Latino América, asevera Vera Suárez, exige un dialogo constructivo y detallado de su contexto geopolítico.

La Ruta Presidencial de Barack Obama en su periplo latinoamericano incluye a tres países: Brasil, Chile y El Salvador. Es evidente que con ello, Obama busca el reposicionamiento del liderazgo norteamericano sobre la región. Así como el restablecimiento de una nueva alianza con países afines y, el fortalecimiento de políticas de seguridad referentes a la lucha contra el crimen organizado y el combate a reductos izquierdistas.

La visita a El Salvador, se inserta en ésta última lógica. No hay que olvidar que en él existe una base militar norteamericana, que monitorea el tráfico de la droga proveniente del sur. A la vez, su gobierno muestra una sintonía con el modelo neoliberal y el imperialismo norteamericano, que lo hace candidato a formar parte de una nueva alianza.

 1 Petras, James y Veltmeyer, Henry (2004). El Sistema en Crisis: Dinámica del Capitalismo de Libre Mercado. Madrid: Editorial Popular.

 2 Rodríguez Gelfenstein, Sergio (2009). No existe imperio bueno: la política exterior de Barack Obama para América Latina y el Caribe. En: «http://www»http://www.aporrea.org/tiburón/a72646.html

 3 Del Pozo, Miguel Ángel (2010). Obama: “renovemos el liderazgo mundial del imperialismo norteamericano”. En: http://www.aporrea.org/tiburon/a93506.html

 4 Prensa Latina (2010). Lula lamenta que Obama mantenga la visión imperialista de EEUU sobre Latinoamérica. En: «http://www»http://www.aporrea.org/tiburon/n172119.html

 5 Vera Suárez, Emiro (2011). Latinoamérica, reina de la pasarela. En: http://www.aporrea.or/internacionales/a116810.html