Thursday, August 17, 2006

"LA LITERATURA SALVADOREÑA"


REALIDADES: "LA LITERATURA SALVADOREÑA"

Por: Néstor Danilo Otero
Patria Literaria

ACEPCIONES
La literatura posee múltiples acepciones. Así, desde un sentido amplio, se llama literatura, al conjunto de producciones literarias, efectuadas en determinada lengua o en determinado período, que versan sobre un específico campo del saber. Por ejemplo: Toda la producción de libros, artículos, revistas, etc., que tratan sobre la Sociología , constituye: La literatura de la sociología. En igual sentido, se habla de literatura sobre matemáticas, sobre filosofía, sobre el derecho, lenguaje, etc.

Y, desde un sentido estricto, la literatura se entiende como:

a) Ciencia: Esto es, el estudio de las obras, los autores, los movimientos, las épocas, y sus relaciones con la sociedad.

A manera de ejemplo: «Un día en la vida», novela del escritor salvadoreño Manlio Argueta, en donde se hace una rápida relación de la novela con la época de represión social y política a la sociedad civil salvadoreña; y, el cambio de actitud que tuvo la iglesia Católica en El Salvador, en su opción por los pobres, después de la Conferencia de obispos en Medellín, año 1968.

b) Producción: La literatura como forma de producción, se refiere a la creación artística por medio de la palabra. Ejemplo: «El poema de amor», de Roque Dalton; «Cuentos de Barro» de Salarrué; «Jaraguá» de Napoleón Rodríguez Ruiz, etc.

IMPORTANCIA

La importancia de la literatura radica en que se convierte en el testimonio más confiable de la Cultura (pensamiento, leyes, religión, costumbres, principios y valores, tradiciones, etc.); y, de la Organización Social (División del trabajo, sistema de producción de la riqueza, forma de gobierno, etc.) de las sociedades y épocas que la originan.

Entre las diferentes formas de arte, la literatura se convierte, en la forma más fidedigna de reflejar la realidad de la sociedad de un país, y es porque, utiliza la mejor facultad que poseen los seres humanos para expresarse, y este es, el lenguaje.


EN EL SALVADOR

En nuestro país, la literatura en su sentido más amplio, se traduce a una literatura de élite. ¿Por qué?, sencillo: Debemos de partir de un hecho, en El Salvador, el sistema educativo nacional es muy deficiente: De la primaria y secundaria, pasando por el bachillerato, hasta llegar a la universidad.

Desde los primeros grados de estudio, se les enseña a los niños, a memorizar definiciones y conceptos. No se estimula a una lectura comprensiva. Salvo raras excepciones, el sistema educativo, en los primeros años, desarrolla un sistema de aprendizaje basado en el análisis, la interpretación, la creatividad y el ingenio de la niñez salvadoreña. Desarrollo de habilidades que más adelante serán de gran ayuda al educando, para lograr capacidades productivas. Y este fenómeno, le quita alas a la sed de curiosidad e investigación propia de los niños.

En el bachillerato, sigue este rastro, y lo que es peor, no existe una asignatura en la educación media, que promueva la investigación de la historia nacional.

Muchos jóvenes, llegan a la universidad, sin tener una clara conciencia de qué significa «Ser Salvadoreño», y su compromiso y responsabilidad en la historia de este país.

Todo por la falta de lectura

Es triste que en El Salvador, en pleno siglo XXI, no exista una política de Estado, para la investigación científica; y, que el Estado, a través del Ministerio de Educación, no le dé la respectiva importancia a la historia y a las ciencias sociales, en el ambicioso PLAN 20-21.

La cada vez más escasa población universitaria y que en su mayoría goza de comodidades, se suma a este mal, cuando existe un alto número de estudiantes, que en su vida universitaria, nunca han leído un libro completo, y así, en consecuencia de esto, se forman como malos profesionales en sus distintas carreras que tendrán que enfrentar las demandas de esta sociedad.

En junio del 2004, el Centro de Opinión Pública de la Universidad Francisco Gavidia, ejecutó una encuesta sobre Hábitos y Consumo de Lectura, arrojando resultados sorprendentes, tales como, que el 51.15% de población salvadoreña nunca ha leído un libro completo. Casi la mitad de los salvadoreños, el 48.75% afirma no haber visitado nunca una biblioteca. El 33.30% afirmó que no lee porque no tiene tiempo. Y un 20.10% dice rechazar la lectura por considerarla aburrida.

El sondeo de opinión fue efectuado a dos mil personas con DUI, residentes en los 60 municipios más poblados del país, quienes representan el 72% de la población con mayoría de edad.

La literatura en nuestro país, se vuelve una cuestión de élite. Élite económica y élite intelectual.

En cuanto a la élite económica, basta decir que pocos salvadoreños tienen acceso a una educación de excelencia académica que contribuya al enriquecimiento de la investigación cultural y científica. Es decir, pocos padres de familia, pueden enviar a sus hijos e hijas a colegios de orientación católica, los cuales han comprobado ser, los más equipados y con mayor calidad en sus programas de estudio. La ecuación es sencilla: calidad académica = alta inversión económica. Además, existe un escaso plan de becas académicas.

Y en cuanto a la élite intelectual, aparte de docentes, asesores económicos y políticos e investigadores científicos, pocas personas del quehacer cotidiano, dedican tiempo a la investigación para fines culturales.