Sunday, August 06, 2006

Por si no fuiste a Bellas Artes

PALABRAS DEL POETA SINOMEXICANO ÓSCAR WONG DURANTE LA PRESENTACIÓN DE SU LIBRO “POÉTICA DE LO SAGRADO. EL LENGUAJE DE ADÀN”, EN LA SALA ADAMO BOARI DEL PALACIO DE BELLAS ARTES, EL MIÉRCOLES 2 DE AGOSTO DE 2006.


Cuando el poeta Sergio Mondragón tuvo conocimiento de mi libro, inmediatamente me hizo una pregunta que, indudablemente, se antoja imprescindible: ¿por qué Poética de lo sagrado y no Estética de lo sagrado? Por supuesto que mi respuesta buscó precisar ambos términos. La reflexión que hice de manera telefónica al poeta amigo, la comparto -y amplío ahora- con ustedes, agregando otro cuestionamiento: ¿y por qué no Gramática de lo sagrado? Evidentemente hay diferencias enormes en los términos. Una Estética, por ejemplo, en su significado más amplio, parte de una teoría de la sensibilidad que aborda la belleza y se ocupa del arte y sus problemas capitales. Ya desde 1750, Baumgarten en su tratado de Aesthetica, considera el término como filosofía de las percepciones sensitivas, aunque los griegos siempre se preguntaron: ¿qué es lo bello, qué es el arte? Y ya sabemos las respuestas de Platón, de Aristóteles o de San Agustín, quienes argumentaban que lo bello es lo bueno, también la simetría y la delimitación armónica, o simplemente el orden. Kant indica que la belleza reside en lo formal y la considera un predicado del juicio que une al hombre con el objeto cuando se provoca el “juego libre de una contemplación desinteresada”. Después de eso se sabe que la Estética de la literatura es una especie de retórica sin sujeciones preceptistas y que genera todos los recursos bellos que proporciona la vida. Mi libro Poética de lo sagrado va más allá de estas consideraciones.

Por otra parte, una Gramática es, de entrada, una ciencia del lenguaje como instrumento de comunicación; también, dicen los conocedores, es el arte de hablar y escribir correctamente un idioma. Y ya sabemos las partes de la Gramática: fonética, morfología, sintaxis y composición de las palabras; algunos filólogos agregan la semántica y la etimología. De hecho, es un conjunto sistemático de reglas o preceptos que tienen una finalidad teórica. Es sabido que la primera Gramática griega la elaboró Dionisio Tracio y en España el famoso Lebrija. Podríamos hablar un poco de la Hermenéutica, interpretación por medio de palabras de lo que otro dice y hasta de la retórica como arte del bien decir.
Al respecto cabe señalar que en la Edad Media la Retórica fue unida a la Poética y ambas formaron la Preceptiva literaria. El problema de la Retórica es que cuando se abusa de sus reglas se cae en lo que los conocedores determinan como retoricismo. Muchos novatos en el verso pretenden encubrir la falta de contenido intelectual o espiritual con verborrea. El peligro es que ocultan la ausencia de inspiración creadora o gracia espiritual. Y ya sabemos que la emoción determina el ritmo, la medida del verso y su intencionalidad. Poética de lo sagrado toca algunos de estos elementos, pero no puede ser considerado una Gramática; aunque en más de un momento parta de las consideraciones de Robert Graves (La Diosa Blanca). Es cierto que desde Aristóteles, en el siglo IV a.C., el término Poética revela los preceptos necesarios para la corrección y perfección de las composiciones poéticas. También Horacio hace lo propio en el mundo latino. Pero Aristóteles realiza una selección de apuntes, con lagunas e interpolaciones, e incluso separa la poesía del rito, puesto que retira el referente religioso. Recordemos que Aristóteles concibe el término mytho como lo que se cuenta o narra en la tragedia o en la comedia; en nuestro tiempo sería la anécdota o trama narrativa en el cuento o la novela. En la Poética, mytho asume diversas connotaciones: como trama, como historia o como tradición mítica (la historia tradicional). Aquí, el estagirita explica que la poesía dice más lo universal, mientras que la historia aborda lo particular; por lo tanto, la poesía es más filosófica y universal.

Como texto, una Poética es en sí misma la demostración fehaciente de que, independientemente de su aspecto metateórico, es un arte que puede ser entendido sistemáticamente. Aristóteles buscó orientar, y educar, el gusto de los espectadores e incluso le señaló a los poetas determinadas posibilidades para alcanzar ciertos efectos y advirtiéndoles de algunos errores que pudieran cometer en el uso de su hacer, de su poien (de este verbo, que significa hacer, deriva el sustantivo poietiké, <>, o simplemente poética), por lo que un poema es una cosa hecha y un poeta es, desde luego, un hacedor. Como puede advertirse, mi libro Poética de lo sagrado. El lenguaje de Adán, se ocupa más de estas fundamentos. Busca ofrecer una especie de introducción al ámbito sacro que, definitivamente, se encuentra en la poesía, desde que era parte de un ritual casi chamánico en la época paleolítica, pasa como un elemento mágico y después litúrgico en algunas ceremonias griegas. Desde entonces se inventa el término melopios, melopion, en el sentido de melodía y del gestador de ésta.
Poética de lo sagrado, lo preciso en el libro, parte de que el poeta es un mago, un hacedor, y su relación con el mito de la Musa y de la inspiración. Todo lo demás, queda en manos de los lectores a quienes solicito que lo revisen a fondo, hoja por hoja, cuartilla por cuartilla.

Muchas gracias



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