Sunday, December 28, 2008

Yaoska Tijerino: “Se escribe con los codos”


Foto: Yaoska Tijerino.

Por: Helena Ramos
Periodista cultural, poeta, investigadora literaria


Esta joven filóloga y escritora, nacida en 1979 en Managua pero formada en Boaco, de donde es originaria su familia, estuvo sumergida en la atmósfera literaria en el transcurso de toda su vida: “En mi casa siempre han existido centenares de libros viejos de poesía, y siempre me gustó leerlos. Como a los 15 años mi amistad con mi tío Flavio Tijerino (1926-2006), que era poeta, me ayudó muchísimo a decidir que ese era el camino de vida que yo quería seguir. Mis padres me apoyaron desde el primer momento, ya que toda la familia es inclinada a ese mal, así que mi decisión no fue una sorpresa sino algo que hasta cierto punto se esperaba”.

Concede la importancia a la inspiración pero también a la corrección y, en especial, a las lecturas previas y el “contacto con los grandes maestros, con los poetas favoritos”. “Todo eso se reelabora y le agregás lo tuyo, lo propio, vas eligiendo lo que te pertenece, lo que se relaciona con tu subjetividad y tu realidad y luego eso aflora en tu poesía.” La frase: “La inspiración vendrá pero que nos encuentre trabajando” le fascina y le encanta porque resalta que lo fundamental es la corrección. “Decía mi tío que se escribe con el borrador y con los codos”, añadió.

El idioma como machete

Considera que el linde entre la poesía y la prosa es bastante impreciso y que se trata de “otro tipo de vuelo”.

Igual que sus colegas mayores, piensa que escribir lo que sentís no es suficiente: “Si no tenés dominio del idioma, de la gramática, no tenés tu machete. Necesitás manejar el idioma, estudiarlo, conocerlo”.
Contrario a una milenaria tradición, no escribe poemas de amor; prefiere temas relacionados con las artes, la religión y la mitología. “Trato de recrear todo eso desde una perspectiva mía, de acuerdo a mi edad, a mis realidades nicaragüenses; también me gusta reflexionar acerca del acto de escribir y de lo que significa ser poeta”.

A su juicio, los poetas se deshacen “debido a la deserción, falta de organización, falta de estudio y de cometer el error de creer que la poesía se basa simplemente en la inspiración y no en el trabajo, en el oficio”.

Misión profética

Opina que en Nicaragua siempre ha habido muchos más poetas que críticos literarios porque la gente suele pensar –y, agregaría yo, no está del todo equivocada– que la filología como carrera no ofrece futuro brillante en cuanto a las posibilidades de ganarse la vida. Sin embargo, se muestra optimista al respecto: “Si te decidís y sos buena en lo que hacés, creo que todo se puede”.
No es partidaria de una crítica que se concentra en los tecnicismos y dejar al margen el componente emocional: “En Estados Unidos la crítica tiende a ser muy seca, muy técnica; a esta última es muy importante manejarla, pero para hablar de una obra necesitás sentirla, porque si no, de nada te sirven todas las escuelas y las teorías”.

Piensa que la literatura es fundamental en la construcción de la identidad nacional de los nicaragüenses, porque “crea un imaginario social, un imaginario artístico que nos va dando forma primero como individuos y luego como un grupo”.
Comparte y celebra la idea de que los poetas son “pararrayos celestes” y cree en la misión profética de la literatura. Tal vez, precisamente esa convicción, que une a una gran parte de los literatos nicas, les permite seguir escribiendo en una ambiente de indiferencia adversa.



* Revista 7 Días/ Edición 514 - 26 de Febrero al 4 de Marzo del 2007. Managua, Nicaragua.


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