Tuesday, January 16, 2007

EL SALVADOR: LOS ACUERDOS DE PAZ, ¿MOTIVO DE CELEBRACION O DE REFLEXION?


Foto: Wilfredo Lara.

Néstor Danilo Otero.
Reflexiones.
nestorotero@yahoo.com

"REHACER EL TEJIDO SOCIAL SUPONE UN COMPROMISO SERIO CON LA RECONCILIACION. ESTO IMPLICA RECONOCER LAS CULPAS DEL PASADO, PEDIR PERDON, REPARAR A LAS VICTIMAS Y A SUS FAMILIAS Y CREAR LAS CONDICIONES DE UNA CONVIVENCIA JUSTA, FRATERNA Y SOLIDARIA".
MONSEÑOR GREGORIO ROSA CHAVEZ, OBISPO AUXILIAR DE SAN SALVADOR, SOBRE LA DECLARACION DEL AÑO 2007 COMO "AÑO DE LA PAZ SOCIAL"

A quince años de la firma de los Acuerdos de Paz, firmados en México, de parte del Gobierno, Fuerza Armada y el Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional –FMLN–, el salvadoreño y la salvadoreña promedio respira una constante intranquilidad. Y no es para menos, El Salvador, se ha convertido en los últimos lustros, en el país más violento y más caro de América Latina, como producto de la implementación "ortodoxa" del modelo neoliberal que han impulsado en el territorio, los organismos financieros internacionales y los cuatro gobiernos de ARENA. Pobreza, exclusión, marginalidad, analfabetismo, impunidad, corrupción, delincuencia, criminalidad, violencia, prostitución, narcotráfico y terrorismo, son sin duda alguna, manifestaciones propias, de un régimen económico, político y social que sobrepasa los límites racionales.

Si bien es cierto que, los Acuerdos de Chapultepec, significaron una apertura en el ámbito político y un punto de partida para la democratización del país, al desmontar las estructuras represivas del Estado salvadoreño –que estuvieron presentes por sesenta años–, tales como: la Policía Nacional, la depuración de la Fuerza Armada, la Guardia Nacional ; y al crear nuevas instituciones como la Procuraduría para la Defensa de los Derechos Humanos, la Policía Nacional Civil, la reestructuración del Órgano Judicial, éstos por sí solos, no resolvían los problemas socio-económicos estructurales que dieron origen al conflicto armado, porque la dimensión de los Acuerdos de Paz, era eminentemente política, por lo que en el transcurso de estos 15 años, el proceso democrático y de paz, ha ido en detrimento de los verdaderos intereses nacionales, al generar en la población poca confiabilidad en las instituciones públicas, especialmente en las referentes al sector justicia con los innumerables casos de corrupción estatal que quedan en la impunidad. Así también, aunado a lo anterior, la implementación de leyes y medidas antidemocráticas, consolidan en la población salvadoreña, la desesperanza por alcanzar una auténtica paz.

El año 2007, ha sido declarado por todos los partidos políticos como "Año de la Paz Social".
En ese contexto, todos los partidos se auto atribuyen el "logro" de la firma de la paz. Los medios de comunicación, se han dado en llamar "Medios Unidos por la Paz Social". Se pretende impulsar desde el sistema educativo, una concatenación de valores referentes al "espíritu de paz", denominándolo como "cultura de paz". Es curioso, pero quienes impulsan el año de la "paz social", son los primeros, en estar renuentes a la reconciliación nacional, y no abandonan los discursos y valores propios del conflicto armado y de la "guerra fría".

En palabras de Monseñor Gregorio Rosa Chávez, Obispo Auxiliar de San Salvador, sobre la declaración del año 2007 como "Año de la Paz Social":
"Rehacer el tejido social supone un compromiso serio con la reconciliación. Esto implica reconocer las culpas del pasado, pedir perdón, reparar a las víctimas y a sus familias y crear las condiciones de una convivencia justa, fraterna y solidaria".

Inevitablemente, con todo este "show" salen a flote las siguientes preguntas:

¿Puede existir paz, cuando se toman decisiones de interés nacional de forma arbitraria, a favor de un pequeño grupo?

¿Puede existir paz, cuando el actual régimen promueve la corrupción y la impunidad?

¿Puede existir paz sin justicia social?

¿Puede existir paz con el actual sistema penitenciario?

A quince años de los Acuerdos de Paz, ¿cuál es la situación actual de los "desmovilizados" y los "lisiados" de guerra?

¿Qué entenderán por paz y democracia, la actual clase política y empresaria de El Salvador?

Éstas y otras preguntas quedan en el tintero.


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